¿Les hablas con modestia a tus hijos?

Yo relacionaba la modestia con la manera de vestir, pero es algo más que eso. Designed by Javi_indy

Por Yocelina Burgos

Cuando escuchas la palabra modestia, ¿en qué piensas? Yo lo relacionaba con la manera de vestirse y aprendí que es más que eso. Según Wikipedia, modestia es una actitud que tiende a moderar y templar las acciones externas; implica contenerse en ciertos límites, de acuerdo con las conveniencias sociales o personales. Así que adicional a la modestia al vestir, implica otras áreas de nuestra vida.

La modestia también la necesitamos a la hora de hablar y dirigirnos a los demás. Esto me llevó a darme cuenta que al momento de hablarle y enseñarle a los niños no soy nada modesta. Muchas veces al verme como la adulta y la madre de ellos pensaba que siempre debo tener la razón o deben hacer las cosa como yo diga, sí o sí. Como les compartí en el primer artículo, sigo combatiendo con mi soberbia, así que para mí era muy normal ser gritona, sarcástica e impaciente al momento de no cumplirse el plan o no comportarse como yo quiero. No soportaba que mi hijos me cuestionaran, cuando lo que tenían era curiosidad. Que me pidieran algo diferente, imposible. Mis planes cuadriculados no necesariamente eran la mejor manera de ellos aprender.

La modestia también la necesitamos al hablar y dirigirnos a los demás. Designed by Asierromero

Al pasar de los años voy descubriendo que mis hijos todos aprenden diferente, que un solo plan o modo de guiarlos en la enseñanza no es suficiente. No todos alcanzan lo mismo a la misma edad, ya que no todos maduran en el mismo término de tiempo. Adicional he notado la diferencia de aprender o trabajar entre los que estuvieron en la escuela y los que no, pero ya ese es otro tema.

Ya he logrado bajar un poco mi tono de voz, y mi prepotencia de “sábelo todo” (que no lo soy) al momento de enseñar. Recuerdo cuando PJ tenía 6 años y mi lucha con las matemáticas, sí mi lucha con las matemáticas, porque el problema era yo y no él. Le peleaba que era imposible que no entendiera, que no pudiera asimilar que 2+3=5 y 3+2 era lo mismo. No le trataba bien, me ponía imponente, sarcástica, o sea nada modesta. Claro yo lo que no quería era quedar mal ante los demás. ¿Y si alguien le preguntaba y no sabía? Cambié de currículo varias veces y nada. Lo que tenía que cambiar era mi voz y mi actitud, en otras palabras, ser modesta.

He aprendido mucho con ellos, y lo que nos falta. Designed by Peoplecreations

Lo primero que hice fue pedirle perdón a mis hijos por querer quedar bien ante los demás. Olvidé sus necesidades reales a la hora de aprender. Aceptar ante ellos que también me equivoco y que no lo sé todo. Decirles, no sé lo que me preguntas pero vamos aprenderlo juntos. Qué satisfacción tan grande cuando hacemos eso. A veces pienso que fui a la escuela solo para llenar una tarjeta de letras. He aprendido mucho con ellos y lo que nos falta. Cambiar mi actitud y ser paciente, cada cual a su paso, constantes pero a su paso. En varias ocasiones me han dicho: “Yo no podría educar en casa porque no tengo paciencia” y siempre contesto: ¿Y quién te dice que yo tengo paciencia?

Hoy trato de dirigirme a mis hijos con respeto porque todavía tengo lo de gritona, estoy trabajando en eso. Respiro hondo; cuento 5, 4, 3, 2, 1 y entonces hablo. Quien me asiste es el Espíritu Santo porque por mis fuerzas no puedo. Esto no ha sido una cambio drástico, poco a poco tengo paciencia con ellos y conmigo.

Trato de dirigirme a mis hijos con respeto. Designed by Jcomp

Recuerda, al momento de ser modestos al hablar, debes pensar bien lo que vas a decir y saber que muchas veces no es lo que dices, sino cómo lo dices.

Yocelina Burgos es mamá educadora en el hogar de cinco niños, amante de la fotografía y colaboradora de Mamá Educa.

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