Soy una mamá bendecida: Karla O’Neill

Conoce a Karla, una mamá bendecida que esperó al tiempo de Dios para comenzar a educar en casa.

Nombre: Karla O’Neill

Natural de: Carolina, Puerto Rico

Profesión o a qué te dedicas: Estudié Educación Preescolar y ejercí como maestra preescolar por un año y otro año más como profesora de Educación Preescolar en una universidad, hasta que nació el segundo chico. Desde entonces y sin saberlo, educo a mis hijos en casa. Soy administradora, cocinera, enfermera, chofer, psicóloga, paño de lágrimas, árbitro de peleas y muchas cosas más, pero sobre todo soy mamá y esposa.

Hijos: Tenemos siete bendiciones de Dios: Pablo Yadiel (11), Daniel Omar (10), David Andrés (8), Adriana Paola (7), Gema Isabel (4), Misael Elías (2) y Judith Esther (7 meses)

La familia bendecida de Karla

¿Qué te motivó a educar a tus hijos en casa?

“Desde que estudiaba en la universidad tenía la meta de tener mi escuelita, mi preescolar, donde pudiese aplicar o cumplir con todas las prácticas apropiadas para la edad temprana, todo a base del juego. Cuando mi hijo mayor cumplió 3 añitos lo matriculamos en un programa Head Start donde estuvo solamente cuatro meses. En ese tiempo su conducta cambió radicalmente. Un día fui a buscarlo antes de tiempo y lo que vi me hizo sacarlo del salón y no regresar. Hasta ese momento yo había sido su maestra (ya había nacido mi tercer hijo) y le dije a mi esposo que yo me lo quedaba en casa y así pasó hasta el próximo agosto donde él insistía que debía ir a la escuela.

“Así que pasó por el sistema público, donde fue víctima de acoso escolar. Fue un tiempo muy difícil y nuevamente le expongo a mi esposo el educarlos en casa, pero todavía no era el momento que Dios había pensado para nosotros. De la escuela pública, fuimos bendecidos y los matriculamos en una escuela privada. Como cada uno es totalmente distinto, al segundo le iba muy bien en kínder, pero el mayor no corría con la misma suerte en primero. Esta vez no hablé sobre educarlos en casa, solo le pedía a Dios que me diera el discernimiento para saber cómo ayudarlo. Así que llegó el día en que papá salió a un campamento de los niños escuchas con ellos (en este momento ya teníamos cuatro hijos y esperábamos el nacimiento de la quinta). A su regreso me dijo: “Nuestros hijos no son ‘school material’, ellos aprenden diferente, ¿tú crees que puedas quedarte con ellos en casa?”

“Todo en el momento de Dios. Así que una vez terminó ese año escolar comenzó nuestra aventura. Ya estamos en nuestro quinto año. Solamente los dos mayores han pasado por el sistema escolar.

El día que su esposo le sugirió educar a sus hijos en casa. Una idea que ya rondaba por su corazón.

¿Qué has aprendido como educadora y mamá durante este tiempo educando en casa?

“He aprendido:

  • que ser maestra de profesión no me ayuda en la educación de mis hijos.
  • que cada uno tiene su propio estilo.
  • que no tengo que ser yo la que dirija el aprendizaje.
  • a respirar profundo y cambiar mis planes.
  • a olvidarme de que no se trata de quien sabe más, si no de a quién le apasiona qué.
  • que ser diferente es una bendición.
  • a que si no me sostengo de la oración, nada de esto pudiera funcionar.
Las siete bendiciones de Karla

¿Cuáles son tus metas personales y familiares?

“Mis metas familiares son poder transmitirle la fe a nuestros hijos, sembrar una semilla que dé fruto bueno a su tiempo. En lo personal, mi meta es ponerme en forma nuevamente y participar en un 5k.

“Soy bendecida porque Dios me ha elegido para educar a estos siete niños”.

Soy bendecida porque…

  • tengo un esposo maravilloso que me ayuda a poner los pies sobre la tierra.
  • el Señor me regala siete hijos que me llevan a ver su amor
  • dentro de cada situación puedo ver el amor de Dios
  • Dios me ha elegido para educar a estos siete niños

Amo ser mamá pues…

  • mis hijos me ayudan a ser mejor.
  • no tengo tiempo de aburrirme.
  • constantemente tengo algo nuevo que aprender.
  • veo el amor de Dios en cada uno de ellos.

Agradezco a…

  • Dios por haberme elegido de entre tantas personas y llenarme de tantas bendiciones que muchas veces no merezco.
  • mi esposo, por ser quien provee día a día lo que necesita nuestra familia. Por ser comprensivo y no dejar de creer en mí.
  • mi grupo de apoyo, ASA, que es eso mismo, el apoyo que necesito en los momentos menos fáciles de esta aventura.
Mamá divirtiéndose con sus hijos.

¿Y tú, eres una mamá bendecida? Compártenos tu historia. 😉

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