Soy una mamá bendecida: Nuria Martínez

Conoce a esta educadora en el hogar, amante de la música e interesada en educar sobre el bilingüismo

Nombre: Nuria Martínez

Natural de: Arecibo, Puerto Rico (nací en Estados Unidos pero llegué de bebé a Arecibo)

Profesión o a qué te dedicasactualmente ama de casa/mamá homeschooler (estudié Ejecución Musical en Piano en el Conservatorio de Música y luego Educación Inglés para Escuela Superior)

Hijos: tres hermosas hijas (12, 8 y 5 años de edad)

Nuria y su familia

¿Qué te motivo a educar a tus hijos en casa?

Cuando estuve en noveno grado, fui educada en casa muy brevemente. En aquel momento, no aprecié la gran oportunidad que fue y años después, al casarme y tener hijas, en realidad nunca consideré educarlas en casa como una alternativa. Hace tres años, cuando mis hijas mayores estaban en segundo y cuarto grado, llevábamos una agenda muy ajetreada y habían muchos intereses y prioridades en nuestra vida que a veces tenían que quedar de lado por razón de tiempo y el ritmo de vida que llevábamos.

“Un día al recogerlas del colegio, que era de las mejores opciones educativas que teníamos disponibles, me vino la idea “Podemos hacer mejor que esto”. Podíamos aprovechar mejor nuestro tiempo y usarlo más eficientemente para lograr incluir todos los intereses y talentos que querían desarrollar. Podíamos tener una educación que se ajustara a las fortalezas y debilidades de cada una. Podíamos detener el paso tan ajetreado de vida y tener tiempo dedicado a lo que en realidad importa: acercarnos como familia y acercarnos a Dios.

“Mis hijas conocían otras familias que educaban en casa y estuvieron muy entusiasmadas de la idea. A partir de ese momento, comencé investigando cómo sería educar en casa en Puerto Rico, consultando con mi esposo y con nuestro Padre Celestial. Ya para el próximo semestre, me sentía segura de que era la mejor alternativa para nosotros. Y así ha sido”.

Nuria con sus tres hijas

¿Qué has aprendido como educadora y mamá durante este tiempo educando en casa?

Estos tres años educando en casa he aprendido muchísimo de mí misma y de mis hijas. He aprendido a ser más comprensiva con mis debilidades y presionarme menos. He aprendido a reconocer mis fortalezas y buscar usarlas a su potencial. He aprendido a apreciar lo mismo en mis hijas y las he podido conocer y relacionarme con ellas a un nivel mayor del que imaginaba. He aprendido que no tengo que conformarme con las alternativas o recursos que conozco, sino que puedo investigar y buscar hasta encontrar lo que funcione mejor para mis hijas individualmente. He aprendido que, aparte de etapas de aprendizaje o logros académicos, lo más importante que puedo emplear mi tiempo y mis esfuerzos es en asistir y apoyar a mis hijas con oportunidades de crecimiento y desarrollo que les preparen como hijas de Dios, a seguirle y servirle a Él y servir a los demás”.

¿Cuáles son tus metas familiares y personales?

Nuestras metas familiares son continuar y progresar en nuestro desarrollo personal, espiritual y educativo. Tenemos dones y talentos que queremos apoyar mutuamente. Queremos aumentar nuestras oportunidades de servir a la comunidad. Como familia, nuestra meta es juntos perfeccionarnos y cada día aumentar nuestra fe en Jesucristo para llegar a ser verdaderamente convertidos. Personalmente tengo metas en cuanto a poder ayudar a familias a tener recursos que promuevan el bilingüismo y la educación musical, dos temas que me apasionan”. 

“Como familia, nuestra meta es juntos perfeccionarnos y cada día aumentar nuestra fe en Jesucristo para llegar a ser verdaderamente convertidos”.

Soy bendecida porque…

¡Día a día puedo hacer lo que fueron mis dos mayores sueños! Siempre quise ser mamá. Siempre quise ser maestra. Me considero sumamente bendecida por esto y no lo tomo por sentado, sino como una tierna misericordia del Señor. Soy bendecida de poder junto con mis hijas cada día a nuestro ritmo deleitarnos en la palabra de Dios, leer libros maravillosos, desarrollar nuestros talentos, conocer el hermoso mundo donde vivimos y estrechar los lazos que nos unen. 

Nuria

Amo ser mamá pues…

He sentido de manera más cercana la gran responsabilidad y privilegio que Dios me ha confiado de, junto a mi esposo, cuidar y guiar a Sus preciosas hijas a alcanzar su mayor potencial. Amo ser mamá pues, tanto los momentos difíciles como los gratificantes, son parte de mi progreso personal, que siento no encontraría en otras oportunidades. Amo ser mamá pues no existe obra más retante, ni más satisfactoria en la que pueda emplear mi tiempo, mis esfuerzos y lo mucho o poco que tenga para dar. Y por último, aunque no menos importante, amo ser mamá pues amo a mis hijas y sencillamente ¡me hacen feliz y la pasamos bien juntas!

Nuria

Agradezco a…

Mi Padre en los cielos por concederme ser madre y parte de una familia que, aunque ni cerca de ser perfecta, nos valoramos y buscamos ser mejor cada día. Agradezco el poder nacer y vivir en un lugar donde pueda tener la libertad de vivir según mis convicciones y educar a mis hijas como siento Dios me está guiando.

Agradezco a mi esposo por ser mi compañero y apoyo en todo y, en particular, esta aventura de ser padres formalmente educando nuestras hijas en casa.

Agradezco a mis hijas por su amor y paciencia conmigo y por el ejemplo que me dan de fe, optimismo, y valorar las cosas pequeñas y sencillas de la vida.

Agradezo a compañeras mamás homeschoolers que genuina y amablemente comparten su conocimiento y experiencias para ayudar a las demás pues, simplemente estamos todas en el mismo barco: tratando de hacer lo mejor que podemos con la ayuda de Dios.

Nuria

¿Y tú, eres una mamá bendecida? Compártenos tu historia. 😉

Nuria ha educado a sus hijas en el hogar por los pasados tres años.

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