Cómo un cambio de alimentación mejoró mi salud y bienestar 3 comments


Desde pequeña solía visitar todos los baños de los lugares que visitaba. Pero usualmente no era una visita corta y relajada, sino una apresurada y con dolor. Por muchos años padecí de problemas estomacales que me dificultaban en ocasiones tener una buena calidad de vida.

Mi alimentación se compone en su mayoría de alimentos de la tierra.

Mis papás tuvieron que hacer muchos malabares conmigo siempre que salíamos, sin embargo, estando en la casa no era diferente, pues también padecía de estos dolores que incluían siempre vómitos. Podría ser mucho más gráfica con este tema pero prefiero no hacerlo, jeje. Una nota cómica es que cuando era novia de mi esposo, en una de nuestras primeras salidas a la playa, tuvimos que irnos rápidamente pues me comenzó un dolor bien fuerte y él tuvo que llevarme a casa a toda prisa. Qué momentos aquellos.

Hace varios meses, luego de varias altas y bajas en el transcurso de mi vida respecto a mi condición estomacal, tuve un episodio de dolor y vómitos tan fuerte que no pude cumplir con unos planes que tenía para ese día de hacer unas diligencias en la calle. Me vi muy mal e imposibilitada de salir. Pensé, no puedo continuar así, pues podría empeorar y necesito estar saludable para mí misma y mi familia, en especial mis hijos.

Un desayuno típico para mí podría ser un pancake de guineo. Esta receta es libre de gluten.

Es así cuando decido modificar mi alimentación y comenzar una dieta rica en frutas, vegetales y viandas, reduciendo significativamente los alimentos procesados y jugos. Mi dieta no incluye carnes ni lácteos, aunque sí pescados y huevos de manera ocasional. Solo estoy tomando agua.

Un desayuno típico en las mañanas para mí siempre debe incluir frutas, ya sea en smoothie o solas. Además, podría comer avena o pancake de guineo. Un almuerzo y cenas regulares podrían ser de viandas, arroz y habichuelas o garbanzo con mucha ensalada, pasta gluten free, papa, entre otros. En mis meriendas incluyo frutas.

Este podría un típico almuerzo para mí: delicioso y saludable.

Desde que modifiqué mi dieta me he sentido mucho mejor de mi estómago y digestión, que ha mejorado en un 95%. Además, me siento con más energía y ya no me da tanto sueño en las tardes, como antes.

La clave, a mi entender, han sido el aumento en las dosis de agua, la reducción de las harinas y alimentos procesados, y la incorporación diaria de frutas y vegetales. Asimismo, el eliminar en un 95% las carnes y los lácteos ha sido una decisión muy acertada pues mi cuerpo lo ha agradecido. La industria ganadera en el mundo es la principal causante del cambio climático y eso para mí es una razón suficiente y de peso para no consumirlas. Además, son conocidos los efectos adversos que pueden ocasionar en el organismo el consumo de carnes, en especial las rojas.

No puedo negar que en ocasiones caigo en la tentación de comer pan (admito que es mi debilidad) pero si lo consumo debo tener cuidado en no excederme y solo hacerlo uno que otro día en la semana, pues el gluten me hace mucho daño.

Este régimen alimentario ha sido muy beneficioso para mi familia pues aunque ellos no son vegetarianos al momento, sí están consumiendo más frutas, vegetales y viandas, y se ha reducido la compra de jugos y alimentos procesados, en especial los dulces.

Como parte de este proceso comenzaré a sembrar muchos productos en mi patio. Aunque ya tenía algunos sembrados mi interés es triplicar esta cantidad. Mi papá está ayudándonos a hacer el huerto.

Como parte de estos procesos de cambio en nuestra dieta, nos gusta mucho apoyar a los comerciantes locales adquiriendo productos de aquí. Incluso, me he propuesto dedicarle más tiempo a la tierra y a la siembra. Aunque ya tenía algunos productos sembrados en mi patio, estoy comenzando a trabajar (con la ayuda de mi papá), la ampliación de nuestro huerto casero. Esta es una manera de practicar la seguridad alimentaria desde nuestros propios hogares, así tengamos poco terreno. En otro artículo hablaré más sobre el tema.

Vale la pena tomar estas decisiones pues uno ve el cambio en la salud y bienestar general. Debemos recordar que todo lo que nos llevemos al cuerpo, a la larga podría hacernos daño y pagarlo con problemas de salud. Una buena alimentación es la mejor medicina y el mejor legado que les podemos dar a nuestros hijos, quienes aprenderán a comer bien con el ejemplo y educación de sus padres.

Me gustaría saber qué estás haciendo tú para comer saludable o cambiar hábitos alimenticios y cómo te ha beneficiado. Compártelo aquí.

 


Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

3 thoughts on “Cómo un cambio de alimentación mejoró mi salud y bienestar

  • Maria Serrano Torres

    Me gusto mucho este articulo y el del abrazo. Me identifico, estaba tratando de dejar carnes , leche y queso me caen mal.

  • Carla

    Antes de quedar embarazada hice un gran cambio en mi alimentación y vi la diferencia. Es cuestión de ir cambiando poco a poco. Lo bueno es que, desde pequeños enseñas a los tuyos a comer mejor y bien.