Testimonio: Mi ruta hacia la desintoxicación de las redes sociales

Mi trabajo como creadora de contenido digital, comúnmente conocido como bloguera o blogger, requiere de utilizar diariamente las redes sociales. ¿Dije requiere? No, no, corrijo, requería, pues eso es cosa del pasado para mí. ¿Por qué? Te preguntarás. Pues ahora te hago el cuento.

Para bien o para mal, las llamadas redes sociales, son un imán que te va halando y chupando tu calidad de vida. Por aquello de estar en la “corriente” del mundo bloguero y de los emprendedores digitales como yo, nos vemos sumergidos en un caudal del -que aunque parezca raro- a veces es difícil salir, y puedes sentir que te ahogas. Así me sentía yo hasta hace poco.

Llevo varios años emprendiendo proyectos, en los que el Internet y las redes sociales han sido unas herramientas importantes.

Desde el año 2010 comencé esta ruta por ser emprendedora y dueña de mi propio negocio, utilizando como herramienta principal el internet. Primero comencé con la Revista Atabey (ahora solo Atabey), luego publiqué mi propio periódico impreso local por varios meses, moderé mi propio programa radial por un tiempo, he trabajado como consultora, redactora y periodista independiente con varios clientes, comencé mi propia organización sin fines de lucro ambiental y educativa y finalmente inicié mi blog personal Mamá Educa.

Te preguntarás, ¿pero tiene esposo o hijos? Pues sí, tengo esposo y tres hijos. Aunque cuando comencé mi primer proyecto solo tenía un niño, pero desde hace tres años aumentó la prole a tres. ¿Por qué cuento todo esto? Es para que veas el panorama más amplio y me puedas entender. Súmese a todo eso el que soy educadora en el hogar y ama de casa. Bueno, y también soy un ser humano que siente y padece.

Desde que soy madre comencé la carrera de emprender, usando la tecnología, el Internet y las redes sociales.

Tengo un espíritu al que describo demasiado emprendedor. No, no podía ser sencillamente emprendedora, es que tengo que incluirle el adjetivo “demasiado”, porque así soy. Me voy un poco a los extremos y lo acepto. Siempre tengo ideas en mi mente para hacer, proyectos para comenzar, cosas nuevas que quiero hacer, etcétera. Soy así en parte desde que soy madre pues amo estar con mis hijos, educarlos, pero también amo mi profesión y siempre he buscado la manera de poderme desempeñar desde mi casa, así que debo ser creativa para eso, muy creativa.

Entonces entran las redes sociales. Estas son las herramientas que he usado desde un principio con todos mis proyectos. ¿Pero son malas? No, no son malas. Lo malo es cuando no existe un balance y que su uso puede llegar a afectar tu calidad de vida y la de tu familia. ¿Pero entonces estabas enviciada? Bueno, un poco. Lo admito. Sin embargo, no era de esas personas que estaba todo el tiempo pegada en todas partes sin control. Definitivamente que esa no era yo, pero… sí me veía verificando el teléfono periódicamente, leyendo los avisos que me llegaban, contestando, escribiendo mensajes por Whatsapp, grabando videos de diez segundos cada dos horas para publicar en Snapchat o Instagram Stories, “retuitiando” ocho a 10 mensajes en Twitter al día, verificando quién me comentó en la publicación (post) de Facebook, mirando cuántos “me gusta” (likes) tenía en Instagram, viendo cuántos mensajes nuevos tenía en el buzón de mi Gmail, chequeando las fotos y videos de otros, “pineando” dos y tres veces en Pinterest, uff, la lista no acaba. Así eran mis días. Y todo por ser bloguera, por seguir la corriente, por dejarme llevar, por hacer las cosas por el libro, por seguir los consejos de los gurús, por darme a conocer, porque las marcas me vieran, por aumentar mi tráfico, por aumentar mis números. ¡Bah! ¿Vale la pena? ¿En serio quieres saber la respuesta? No, no vale la pena.

Mi ruta hacia la desintoxicación de las redes sociales

Fue entonces cuando me di contra la pared y me hice muchas preguntas. Me preguntaba si merecía la pena tanto esfuerzo y sacrificio. Me preguntaba si debía seguir con este ritmo acelerado o si debía parar. Debo admitir que amo este mundo, amo escribir, me encantan las redes sociales, me encanta ser creadora de contenido, emprender, trabajar desde mi casa, pero ¿a qué precio? Al precio de desperdiciar tiempo valioso de mis hijos. Al precio de desperdiciar tiempo valioso para mi familia, para mi casa y para mí misma. No. No más. Se acabó.

¿Pero sigues trabajando o te quitaste? Jaja. Me encantan esas preguntas. No, no me he quitado. Seguiré persiguiendo mis sueños, trabajando en mis proyectos e ideas, desempeñándome, pero no al mismo ritmo, sino a una velocidad que no me quite mi paz ni mi sueño. Continuaré en el “social media” creando contenido pero dedicando más tiempo a mi vida “offline” que a mi vida “online”. Y estoy segura que las oportunidades llegarán pero a su ritmo, sin presión y cuando menos me las espere. 

La guitarra, un buen libro, una tacita de café y el patio de mi casa con la brisa fresca de esta tarde y el sonido de las aves que visitan mi jardín: no tiene precio. Hoy en la tarde mis nenes y yo aprovechamos para practicar una canción que cantaremos mañana en la reunión del grupo de apoyo a familias educadoras en el hogar católicas Familia de Nazareth. Y pensé: por qué no aprovechar para hacerme mi cafecito y leer un poco. Bueno, traté pero las chiquitas no me dejaron mucho rato. 😉 #homeschool #homeschooling #homeschoolblogger #música #guitarra #café #patio #jardín #grama #libro #lectura #aprendizaje #metime #coffeetime #guitarraacústica #selfmade #placeres #bendiciones #alegría #bienestar

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Ya no fotografiaré a mis hijos cada media hora. Ya no publicaré diariamente en todas las redes sociales, ya no escribiré por escribir, ya no buscaré “dejarme ver” para agradar a las marcas, para que un buen día me llamen o escriban sobre alguna oportunidad que nunca llega. Ahora solo comenzaré a ser, a fluir, a sacar mi esencia. ¿Pero no eras auténtica antes? Sí, lo era, pero tenía que mostrar esa autenticidad a como dé lugar para obtener un “reconocimiento”. Y no, eso no es posible. Suena fuerte, sí, pero así era.

Soy un ser muy espiritual. Siempre lo he sido. Siempre estoy buscando crecer espiritualmente, mejorar como ser humano, ser mejor madre, esposa, hija, hermana y profesional. Y me di cuenta que estaba perdiendo poco a poco mi esencia y ese ser sencillo y simple que siempre he sido. Las redes sociales de alguna manera u otra me estaban halando y quitando esa paz. Pero dirás, qué raro, ella casi no publicaba en su perfil de Facebook, pero quizás no veías todo el trabajo que tenía que realizar día a día detrás de este blog y mis otros proyectos, como Atabey.

Ahora comienzo a abrazar mi libertad, sí, esa libertad que solo se consigue cuando nos desconectamos de la tecnología y vivimos nuestra vida sin ataduras.

¿Sabes qué? Un buen día, cuando me di contra la pared, borré a todos mis contactos de Facebook para no distraerme, eliminé la mayoría de las aplicaciones (app) del celular y conversé con mi esposo sobre establecer unos horarios fijos para yo trabajar. Durante el día apenas miro el teléfono, no me conecto a la computadora a no ser que sea súper necesario o importante, y solo trabajo algunas horas en la noche los martes y jueves. Hoy es un día que mi esposo está cuidando a mis niños y yo estoy encerrada en mi cuarto escribiendo este testimonio.

Debo confesar que hacía tiempo no me sentía tan bien a nivel emocional y espiritual. Me siento en paz y tranquila. Estos cambios le han beneficiado también a mi familia, a mi hogar y a mi matrimonio ;). Hasta mi esposo se ha contagiado y ha disminuido también el uso del celular. Desde que las redes sociales ya no me consumen, respiro mejor, me organizo mejor, soy más eficiente en mis deberes, ya no estoy tan irritable y llorosa, leo más, descanso más, amo más. Sí, amo más, pues todo esto lo hago por amor, porque me amo y amo a mi familia.

Me encuentro en esta ruta de desintoxicación porque me amo y amo mi familia.

Si leíste todo el artículo, te doy las gracias y me encantaría que compartieras tu experiencia. Además, te recomiendo que no permitas que la tecnología, los celulares, el internet y las redes sociales te consuman y le quiten el tiempo a tu vida y a los que más amas.

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