Tres maneras para enseñarles a nuestros hijos a ser compasivos 12 comments


La compasión es un sentimiento de ternura, pena y de identificación ante los males de los demás. En ocasiones, por vivir en nuestra zona cómoda, no estiramos el brazo para ayudar a otros, no salimos de nuestras casas para asistir a algún necesitado o no visitamos a esa persona que se encuentra sola y triste. Lo irónico es que cuando escuchamos o leemos sobre situaciones que viven algunas familias o personas en particular, quisiéramos ayudar, pero no actuamos. Debo decirles que no es suficiente con querer hacer, sino que debemos buscar la manera de poner acción en nuestra palabra.

¿Por qué es importante ser compasivos? Para identificarnos con el dolor del prójimo. Para no hacernos de la vista larga cuando nos topemos con personas en necesidad. Porque a veces necesitamos de la ayuda de los demás para poder salir del hoyo.

Mi hijo colaborando con la comunidad donde vivimos, para enviar ropa y alimentos para Haití.

Mi hijo colaborando con la comunidad donde vivimos, para enviar ropa y alimentos para Haití.

Para mí, la compasión es igual a caridad y la caridad es lo mismo que el amor. Para mí la compasión es un sentimiento que llena más al que es compasivo que al que recibe. Para mí la compasión es una de las cualidades más importantes en un ser humano.

Como padres y madres debemos enseñarles a nuestros hijos a ser compasivos. ¿Cómo? Ahora te presento unas ideas:

Mediante el ejemplo

El ejemplo que le damos a nuestros hijos vale más que mil palabras, como dice un refrán. Si somos compasivos y buscamos ayudar a los demás, nuestros hijos aprenderán de nosotros. No pretendamos que sean compasivos si nosotros no brindamos ni un minuto de nuestro tiempo para ayudar a los demás y aportar de lo que tenemos.

Recientemente comenzamos en nuestra parroquia una iniciativa de ayuda a los más necesitados, en particular para los residentes de Haití y Venezuela. La foto fue tomada un día que toda la familia estaba ayudando y participando, incluyendo los niños.

Recientemente comenzamos en nuestra parroquia una iniciativa de ayuda a los más necesitados, en particular para los residentes de Haití y Venezuela. La foto fue tomada un día que toda la familia estaba ayudando y participando, incluyendo los niños.

Mediante el diálogo

Si le hablamos a nuestros hijos sobre las necesidades que otros tienen y les hacemos entender la importancia de ayudar, ellos poco a poco irán comprendiendo y grabando en sus memorias esa información recibida y la harán suya. Debemos hacerles entender que en el mundo existen muchísimas personas con un montón de necesidades mayores que las nuestras y con una gran cantidad de problemas. Eso los hará conscientes en su diario vivir y les ayudará a ser más agradecidos con lo que tienen y las bendiciones recibidas.

Mediante la participación

Si los involucramos a ellos en la acción de asistir a alguien con alguna necesidad, se sentirán útiles y comprenderán mejor la importancia de ayudar a otros. Además, esas experiencias nunca las olvidarán y querrán repetirlas en el futuro.

¿Cómo podemos practicar la compasión con nuestros niños?

  • Visitando un enfermo
  • Ayudando a una persona necesitada a limpiar su casa
  • Enviando comida o dinero a países necesitados, como Haití y Venezuela
  • Donando ropa, comida o juguetes a organizaciones caritativas en Puerto Rico
  • Orando por las personas necesitadas
  • Brindando compañía a personas sin familias, como ancianos en asilos   

¿De qué otra manera podemos practicar la compasión e involucrar a los más pequeños? Comparte tu idea aquí.  

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