Por eso no juzgo…

La maternidad no viene con un manual de instrucciones ni con una guía de crianza. Vamos aprendiendo en el camino de un mundo lleno de piedras y tropiezos. Desde luego que no es fácil ser madre o padre, nadie dijo que lo fuera. Es una tarea que está llena de grandes retos pero también de un sinnúmero de bendiciones. En la crianza de mis hijos he adoptado varios estilos aprendidos de mis padres. Sin embargo, también he incorporado técnicas y prácticas propias, productos del aprendizaje y crecimiento personal.

Criar niños es una tarea que requiere de educación continua y de aprender a escuchar a otros más experimentados o que están pasando por situaciones similares. También exige que sigamos nuestro propio instinto y escuchemos nuestro corazón. Lo importante al ser madre o padre es amar y comprender a nuestros hijos. Ellos necesitan de nuestra protección, atención y dirección.

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Aunque me encantan las hamaquitas y observar a los padres que las usan, no las he usado con mis hijos. Cuando no los puedo cargar, uso el coche.

Hay algo que no comprendo. Lo que no puedo entender es que seamos jueces sin ponernos en los zapatos de los otros, sin ser empáticos. Si bien tenemos una creencia o ideal, el que otra persona no lo haga o practique no lo hace mejor o peor. Quizás en ese momento la persona no tuvo el mismo acceso que uno a la información o no tenía personas a su alrededor que lo ayudaran; o a lo mejor simplemente esa persona decidió tomar ese rumbo por convicción propia. Incluso a veces nos interesa o deseamos hacer las cosas de x o y forma, pero nuestras circunstancias no lo permiten o se sale de nuestro control. Por eso no debemos juzgar.

Me gustaría poner de ejemplo las cosas por las cuales creo. Yo amo la educación en el hogar y estoy convencida que es la mejor alternativa para nuestra familia, particularmente en los tiempos que estamos viviendo. Sin embargo, si otras personas no practican este estilo de vida y tienen a sus hijos en la escuela, sea privada o pública, no los hace peores o mejores que yo. Yo fui educada en la escuela pública y recuerdo con mucha alegría todos esos años. Sé que hay escuelas muy buenas donde los niños aprenden de manera integral, pero también reconozco que hay escuelas que necesitan mejorar su calidad en la educación. Nos toca a nosotros los padres, complementar ese aprendizaje con experiencias ricas y motivadoras.

También soy pro lactancia a tiempo completo. Lacté a mis tres hijos y me esforcé lo más que pude para ofrecerles a ellos la mejor leche, la que la naturaleza nos da. También me gusta aconsejar a otras madres basado en mis experiencias y conocimientos sobre la lactancia. No obstante, no soy quién para pensar que si no lactaste a tus hijos eres mala madre o no amas a tus hijos. No. Muchas mujeres no lactan porque no se han educado sobre el tema, porque no tienen apoyo de la familia o porque simplemente prefieren no hacerlo. Lo importante aquí es, que si vas a darle otra leche que no es la materna a tus hijos, lo hagas con amor y establezcas ese apego con tu bebé.

Yo amo los pañales de tela. Siempre me han llamado la atención, ya que todo lo que sea amigable con el ambiente es la mejor opción para mí. He pañaleado con mis tres hijos y aunque requiere de un mayor esfuerzo, lo he hecho por amor a ellos y a la madre naturaleza. Sin embargo, también he usado y uso pañales desechables (aunque muy en el fondo no quisiera usarlos). Tuve que hacer la transición pues un padecimiento de la espalda no me ayudaba a la hora de lavar los pañales. Aun así, deseo volver a usarlos y espero pronto hacerlo antes que mis niñas comiencen a ir al baño solitas. Si una madre usa o no pañales de tela no es motivo para yo pensar que es irresponsable o poco amable con el ambiente. Nosotros aprendimos a usar este tipo de pañales y nuestras madres los usaron con nosotros por lo que es difícil lograr nuevamente una cultura de pañales de tela, pues las personas no están acostumbradas y prefieren la comodidad de los desechables.

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Sea cual sea el estilo de educación que escojamos con nuestros hijos, nos toca a nosotros complementar su aprendizaje con experiencias ricas y motivadoras.

Me encanta ver cuando una madre o un padre carga a su hijo en brazos con alguna hamaquita. Me fascina ver el apego de esos niños con sus padres y pienso que es la mejor opción. Sin embargo, yo nunca llevé a mis niños en las hamaquitas. No porque no quisiera. No porque no me gustara, sino porque las circunstancias en ese momento no fueron las más propicias. Cuando tuve a mi nene mayor, recién estaba dándose a conocer más esta forma de crianza y de llevar a los niños en los brazos. Me llamaba mucho la atención pero en aquel momento no tuvimos la oportunidad de comprar una hamaquita. Cuando tuve a mis niñas, al ser dos, era más difícil llevarlas en hamacas. Al ser gemelas, nuestras salidas al principio eran pocas y se nos hacía más fácil usar el coche. Pero repito, pienso que es la mejor forma de cargar a un niño, aunque no lo hice yo. Por eso no juzgo.

En mis dos embarazos añoré parir de forma natural a mis hijos. Pero, muy a mi pesar, ellos nacieron gracias al bisturí. Traté, me esforcé, me eduqué, pero no los logré parir naturalmente. Aun así, sigo siendo pro parto natural y motivo a otras mujeres a esforzarse y poner de su parte para parir de manera natural a sus bebés. Cuando hablo con alguna recién parida y me cuenta su historia de parto, me encanta escucharla y aprendo mucho. Y aprendí que no es el porqué, sino para qué; para ayudar a otras, para aconsejar a otras, para motivar a otras. Por eso no me gusta juzgar, porque así como yo tuve que pasar por sendas experiencias de cesáreas, y soy súper pro parto natural, otras mujeres también habrán tenido que pasarlas, porque no han tenido otra opción.

Después de todo, lo importante es que, sea la manera como decidamos criar y educar a nuestros hijos, estos no carezcan de tu amor, de tu atención, de tu protección. Te invito a compartir tus experiencias en la crianza de tus hijos. ¿Te ha pasado algo similar? ¿Has sido juzgado? Compártelo aquí.

 

Comenzando con el “pañaleo” de mis dos princesas. #vidaeco #pañalesdetela #pañalesecológicos #momblogger #latinamomblogger

A photo posted by Marielisa Ortiz Berríos (@mamaeduca) on

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