Esos días que el bisturí se apoderó de mi cuerpo


El bisturí comienza a romper las capas de mi piel. La sangre comienza a brotar. Mi cuerpo está sedado. No lo puedo mover y no siento dolor. Sin embargo, estoy consciente de lo que está ocurriendo en mí y a mi alrededor. No puedo mover mis manos, pero sí puedo observar y escuchar. Me siento muy ansiosa, nerviosa y un tanto abrumada. Siento que el oxígeno no llega a mis pulmones. Minutos antes, me sentía atropellada por el personal médico que me hacía un mar de preguntas y me daban órdenes. Que si siéntate aquí, dame tu mano, firma aquí, dobla tu espalda, tranquila, todo va a estar bien, no te muevas. ¡Ay! Qué dos días más difíciles y que recuerdo con un poco de frustración.

Tan pronto me hacen la incisión y el médico introduce sus manos en mi cuerpo, siento que me mueven un tanto brusco. Hasta que logran sacar de mí las mayores bendiciones que he tenido en mi vida: mis tres hijos. Un 26 de marzo de 2009 fue mi primera cesárea. Un 16 de marzo de 2014 fue mi segunda, un día como hoy, pasadas las cinco de la tarde. No puedo evitar sentirme un poco triste y hasta llorar cuando recuerdo mi paso por las salas de operaciones para poder dar a luz a mis hijos. No puedo evitar recordar con un poco de dolor los sucesos durante ese proceso en el que uno se siente tan vulnerable. Son momentos de incertidumbre que solo cambian cuando escuchas el grito de tus hijos y puedes verlos par de segundos cuando te los muestran.

Mi esposo me muestra a nuestro primogénito, el 26 de marzo de 2009.

Mi esposo me muestra a nuestro primogénito, el 26 de marzo de 2009.

Aunque no puedo negar que para mi primera cesárea me deprimí por no haber parido naturalmente, a través de los años aprendí que no es por qué sino para qué. ¿Para qué fui cesárea y no parto natural? Para dar testimonio a otras personas sobre mis experiencias y poder ayudar a otras madres y padres que se encuentran en ese proceso. Realmente parir naturalmente hubiera sido lo mejor para mí. Tenía tantas esperanzas y deseos de poderlo lograr. No obstante, estoy súper agradecida de Dios y de la vida de haber pasado por ese proceso y de que hoy día mis hijos son saludables y que yo no tuve mayores inconvenientes. Trato de virar la tortilla y convertir un momento amargo en uno dulce. Y busco que mi voz sea escuchada y que otras madres se interesen en las bondades del parto natural antes de optar por una cesárea innecesaria.

Hoy se cumplen dos años de que el bisturí se apoderara de mi cuerpo y que permitiera la salida de dos creaturas hermosas, con solo segundos de diferencia. Sí, había dos creaturas en mí. Una doble bendición. Ellas llegaron prematuramente a nuestras vidas pero nacieron siendo luchadoras y poco a poco fueron convirtiéndose en unas niñas saludables y felices. El 26 de marzo se cumplirán siete años de mi primera experiencia como mamá y hoy día me siento súper orgullosa de los pasos que hemos dado juntos y de todas las cosas que hemos aprendido. Ver su carita al nacer me llenó de tanta felicidad que su imagen no logro borrarla de mi mente.

A pesar que hubiera deseado parir de manera natural a mis tres niños, siento que debo agradecerle al bisturí haberme dejado esa marca que me hace recordar lo bendecida que soy en esta Tierra.

En el cuarto de cuidados intensivos los primeros días de nacidas mis niñas.

En el cuarto de cuidados intensivos los primeros días de nacidas mis niñas.

 

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