¡Bendición abuelos!


Para mí, mis abuelos son sinónimos de sabiduría, respeto, amor, ternura, experiencia, alegría, sencillez, unión, paz.  (foto por worradmu, de FreeDigitalPhotos.net)

Para mí, mis abuelos son sinónimos de sabiduría, respeto, amor, ternura, experiencia, alegría, sencillez, unión, paz. (foto por worradmu, de FreeDigitalPhotos.net)

Tuve la bendición de conocer a tres de mis cuatro abuelos. Mi abuelo materno falleció antes de yo nacer. Aunque no lo conocí, siento que aprendí muchas cosas de él, por las experiencias y recuerdos que mi mamá ha expresado. Aunque abuelo Pablo no terminó la escuela, tenía mucha sabiduría pues era muy ávido de la lectura y como padre, a la hora de educar a sus hijos lo hacía utilizando su razón.

Mi abuela, su esposa, murió hace alrededor de seis años. Tenía 103 años. Siempre tuvo su mente clara aunque al final estaba muy débil por la edad. Tengo recuerdos hermosos con mi abuela en su casa de Bayamón. Vivíamos bien cerca de ella. Su hogar era el punto de encuentro familiar. Ella hacía que la familia permaneciera unida. Y no es que ahora no lo estén, sin embargo, su mera existencia era razón suficiente para reunirse y compartir.

Mis abuelos paternos también fallecieron hace varios años. Mi abuelo, Bernardo, murió primero que abuela Carla. Mi abuelo trabajó mucho para echar a su familia hacia adelante. Lo recuerdo como un abuelo dedicado a su casa y a su finca. Mi abuela, una persona que contagiaba a todos con su alegría, siempre nos recibía en su hogar en Yabucoa con unas ricas viandas con bacalao o con un arroz blanco y habichuelas con patitas. Añoro mucho esos momentos, que aunque no volverán, quedan grabados en nuestras memorias y dibujan sonrisas en nuestros rostros.

Para mí, mis abuelos son sinónimos de sabiduría, respeto, amor, ternura, experiencia, alegría, sencillez, unión, paz. Hoy día muchos abuelos cumplen la función de padres y cuidadores. En mi caso mis abuelos fueron abuelos al 100%, pues mis padres siempre han estado ahí para nosotros sus hijos, en todos los aspectos de nuestras vidas, tanto de niños como de adultos. Pero fueron unos abuelos muy presentes en nuestras vidas; unos abuelos que supieron guiar a sus hijos de la mejor manera posible y que a su vez supieron transmitir y multiplicar ese amor y enseñanzas a su nietos, biznietos y tataranietos.

Todavía sueño con ellos. A mi abuela Pifa la veo con su batita de estar en la casa, haciendo su café puya y fumándose su cigarrillito Bensol con mentol. A mi abuela Carla la veo con su pelo encrespado haciendo sus chistecitos domingueros. A abuelo Bernardo lo puedo ver trabajando en su finca, tumbando chinas o sentado en su silla. Ahora veo a mis padres en su función de abuelos y los veo un tanto más activos que lo que eran mis abuelos, quizás porque soy adulta y puedo percibir mejor las cosas que cuando era niña. Quizás hoy día tienen algunos recursos que mis abuelos no tenían como la capacidad de moverse en automóvil. Cuando me toque ser abuela, me encantaría ser una abuela amorosa, consejera y un tanto alcahueta, pero confío que mis hijos también puedan ejercer al 100% su rol de padres como lo hicieron mis padres y como al momento lo estamos intentando hacer nosotros.

¡Bendición abuelos!

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *