Fomentemos un ambiente sin ruido en la Navidad


Los ruidos característicos de la Navidad en ocasiones nos alejan del sentido reflexivo que debe tener la época. (fotos por Teerapun y David Castillo Dominicci de FreeDigitalPhotos.net)

Los ruidos característicos de la Navidad en ocasiones nos alejan del sentido reflexivo que debe tener la época. (fotos por Teerapun y David Castillo Dominicci de FreeDigitalPhotos.net)

Es muy difícil vivir en total silencio. Aunque no hablemos, siempre vamos a escuchar ruidos, fuertes o suaves, a nuestro alrededor. La música, las bocinas, los animales, las máquinas de construcción, los gritos de los niños, etc. Algunos de estos sonidos son agradables a la audición pero hay otros que no. Por supuesto que hay unos lugares donde la contaminación acústica y los ruidos son casi insoportables, pero hay otros donde se puede respirar paz y literalmente escuchar el sonido del viento.

Ahora en Navidad, muy especialmente en la despedida de año, el ambiente se torna bastante ruidoso. Las parrandas, las fiestas diurnas y nocturnas, la música del vecino, la pirotecnia, el bullicio de los centros comerciales, etc., hacen de esta época una que se aleja de la paz y armonía que amerita. En ocasiones nos tornamos muy ruidosos y poco reflexivos, y no valoramos la importancia del silencio, la amornía y la paz.

En mi caso, no sé si es que ya pasé los treinta (tengo 34), pero no puedo escuchar música por mucho rato. Me fascina la música, me encanta cantar y mover el esqueleto, pero confieso que llega un momento en que anhelo el silencio y no escuchar nada. Pienso que esos instantes de paz y silencio son necesarios para encontrarnos con nosotros mismos, para dedicarnos a observar, a escuchar y a respirar de manera más profunda.

Amo la Navidad. Esta época es muy especial, máxime tratándose del significado espiritual que tiene. Sin embargo, no me gustan las despedidas de año. Y es que el sonido es ensordecedor y no nos permite disfrutar del momento sin sobresaltos. Sin contar los peligros de las balas al aire. Si bien es un momento de gran importancia, ya que se cierra un ciclo y comienza uno nuevo, el ruido no nos permite disfrutarlo de una manera más profunda y reflexiva.

En nuestros núcleos familiares debemos inculcarles y enseñarles a nuestros hijos a respetar la paz de los demás y la nuestra. Si subimos la música a un volumen muy alto estamos faltándole el respeto a nuestro vecino. Si explotamos pirotecnia muy cerca de personas y animales, no solo estamos siendo irrespetuosos, sino que estamos poniendo en peligro la salud y el bienestar de ellos y la nuestra.

Fomentemos un ambiente sin ruido esta Navidad. Vivámosla de una manera diferente, con paz. No se trata de no escuchar música, ni de dar parrandas, ni de admirar los fuegos artificiales y estrellitas, claro que no. Se trata de vivir una Navidad donde seamos empáticos con los demás, disfrutemos de las cosas sencillas, amemos más y compremos menos. La Navidad no es ruido, no es comercio, no es filas en las tiendas, no es estrenar ropa, la Navidad es un tiempo para escuchar la voz de nuestro interior, una voz que anuncia la llegada de un Salvador. ¡Muchas felicidades a todos!

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *