Luchan contra la inequidad en las salas de parto


Foto Organización Mundial de la Salud.

Foto Organización Mundial de la Salud.

Hoy jueves, 16 de octubre cientos de blogueros y creadores de contenido multimedia alrededor del mundo escribirán sobre un solo tema: inequidad. El evento es promovido por Blog Action Day con el propósito de iniciar una discusión general sobre un tema importante a nivel mundial. Por primera vez este año me uno a este evento con mis blogs Aprendemos en familia y la Revista Atabey.

En el ejercicio de realizar este artículo, me topé con la aclaración de la diferencia entre los términos inequidad y desigualdad¹. De primera intención, entendía que los términos eran sinónimos, y aunque no están muy lejos de serlo, sí hay unas diferencias. En el caso de desigualdad, la palabra implica algo que no es igual. Sin embargo, inequidad va más allá, ya que además de ser algo desigual, también es injusto.

En Puerto Rico, al igual que en otros países, ocurren muchas acciones desiguales e injustas, donde se ve amenazada la seguridad y bienestar de los seres humanos. En este caso me enfoco en las mujeres, como yo. Muchas veces nosotras tenemos que soportar la discriminación y el abuso por parte de otras personas, grupos e instituciones. Yo lo he vivido en carne propia. Sí. En dos ocasiones, donde el bisturí se ha adueñado de mi cuerpo y yo no he podido hacer nada al respecto.

Foto Organización Mundial de la Salud

Foto Organización Mundial de la Salud

Mi primera cesárea considero que fue totalmente innecesaria. Tenía yo 40 semanas y dos días, pero no sucedía nada en mi cuerpo. No tenía contracciones ni había dilatado. Ese día, un 26 de marzo de 2009, tuve mi última cita con el ginecólogo, que me evaluó e indicó que no podía esperar más, que no podíamos arriesgarnos, por lo que hoy iba a tener mi bebé. Yo sí quería esperar, yo quería parir, como debe ser, naturalmente. Sin embargo, en ese momento me sentía vulnerable, y aunque no pude ocultar mis lágrimas ante el médico, le dije que estaba bien y seguí sus instrucciones. Me sentí muy triste, desesperada, asustada, frustrada. Ese mismo día me hicieron la operación y nació mi primer bebé. Tuve una cesárea deshumanizada, violenta. Bueno, creo que en Puerto Rico no se practica, al momento, ninguna cesárea humanizada. Incluso, la mayoría de los partos naturales tampoco lo son.

Mi segunda cesárea, el 16 de marzo de 2014, aunque fue necesaria en el momento de la emergencia, también considero que quizás con el cuidado médico indicado y correcto, se podía haber evitado. Tenía 32 semanas cuando rompí fuente y tuve que ir a la sala de emergencia. Allí, durante 16 horas, me intentaron aguantar las contracciones, pero no funcionó. Comencé a dilatar, por lo que el médico me tuvo que practicar una operación, ya que las dos bebés estaban fuera de posición, una de lado y otra sentada. Esta cesárea fue peor que la anterior. Me sentí violada, abusada, usada, maltratada, deshumanizada totalmente. Sin embargo, mi recuperación fue mejor y no me sentí tan triste como en la primera experiencia. Quizás porque ya había pasado por el proceso.

A pesar de mis dos cesáreas, con mis tres hijos he logrado una lactancia exitosa y he fomentado la crianza de apego. No ha sido fácil, pero con la ayuda de la familia y el apoyo necesario lo he podido lograr.

Mi esposo me muestra a nuestro primogénito, el 26 de marzo de 2009.

Mi esposo me muestra a nuestro primogénito, el 26 de marzo de 2009.

Lo que me pasó a mí le ha pasado a miles de mujeres en Puerto Rico y el mundo. Acorde a la Alianza inne-CESÁREA, Puerto Rico es el estado con la mayor tasa de cesáreas en Estados Unidos y a nivel mundial. Para el año 2007, la tasa a nivel local fue 49.2%, según datos del Departamento de Salud. Esto significa que de cada dos embarazos uno fue por cesárea, informa inne-CESÁREA. Esto, lejos de ser un orgullo, es un dato alarmante y que atenta contra la salud pública de nuestro país, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMD) recomienda que las tasas de cesáreas no excedan el 15 %. De hecho, esta entidad publicó recientemente un documento titulado Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud, donde se explica que estas acciones suceden alrededor del mundo y la importancia de que todas las mujeres y sus bebés reciban el más alto nivel de cuidados de salud.

Hoy, 16 de octubre, varias organizaciones que luchan a favor de los derechos de la mujer y de sus bebés, se encuentran cabildeando en la Legislatura para lograr la aprobación y firma del Proyecto del Senado 680 (Acceso a las estadísticas de cesáreas) y el Proyecto de la Cámara 1965 (Enmiendas a la Ley 156 de 2006: Acompañamiento durante el trabajo de parto, parto y posparto).

Javier Morales Nazario, director de la Alianza inne-CESÁREA, declaró en su petición de firmas que “la aprobación de medidas como las que ustedes tienen ante su consideración representa un paso de avanzada para la protección de la maternidad y la niñez temprana. Su acción afirmativa reafirmará a las mujeres y sus familias el compromiso de cada uno(a) de ustedes con la erradicación de la violencia desde el inicio de la vida de cada individuo que nace”. Confiemos que la aprobación de estas leyes logre un trato más justo y digno hacia las mujeres y sus bebés y poco a poco podamos ir erradicando la inequidad y desigualdad en los consultorios médicos y salas de parto.

¹Agradezco a Andrea Pérez, directora ejecutiva de Silent Grace Foundation, por su aportación. 

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