Lactancia de múltiples: ¡sí se puede!


imagen

Foto por TimothyJ, Creative Commons, Flickr

Breve historia y seis consejos prácticos para madres que desean lactar múltiples 

Soy madre de tres: un niño preescolar y dos niñas de meses de nacidas. Soy defensora de la lactancia y de todos los procesos naturales en la maternidad, a pesar de haber tenido dos cesáreas. Tan pronto me enteré que estaba embarazada de gemelas, decidí que iba a lactarlas a tiempo completo. Ya había pasado por la experiencia de la lactancia con mi niño mayor, así que conocía el trabajo que debía realizar. Además, cuento con una red de apoyo, que incluye mi esposo, hermanas, padres, familiares y amigos.

Mis niñas nacieron prematuras (semana 32), como sucede en la mayor parte de los embarazos gemelares. Gracias a Dios el embarazo, aunque bastante difícil, no tuvo mayores complicaciones. Ambas estuvieron en la unidad de cuidados especiales, por cuadros clínicos delicados. Una de ellas requirió de oxígeno por varios días y ambas recibieron transfusiones de sangre. La primera que nació estuvo hospitalizada 15 días, mientras que la segunda estuvo un mes y tres días, por su bajo peso.

La lactancia no comenzó de inmediato. Ambas bebés recibieron glucosa y vitaminas los primeros días. Mientras tanto, apoyada por una doula del Programa sePare, comencé a extraerme la leche manualmente. Les confieso que no tuve mucho éxito ya que apenas salieron unas gotitas (como cuatro) de calostro. Decidí entonces alquilar una máquina para extraerme la leche. Es así como comencé a estimular los pechos y a sacarme el preciado líquido para mis bebés.

IMG_5038

Tanto en la lactancia de un bebé, como en la de múltiples, es importante la alimentación a demanda ya que eso ayudará a establecer la producción adecuada.

Poco a poco comencé a crear el banco de leche. Cada vez que me sacaba leche (cada dos horas), iba al nursery a entregarla. Cada gota contaba. Era como oro que salía de mí. A los tres días pude irme a casa, aunque con sentimientos encontrados ya que mis niñas se quedaban en el hospital. Estando en casa continué extrayéndome la leche cada dos horas sin falta, y así cada vez que visitaba a mis niñas les llevaba su alimento.

Ellas nunca probaron fórmula. Solo leche materna. Primero comenzaron a recibir la leche por los tubos, durante varios días. Luego me permitieron pegarme a la primera que nació. Dos semanas más tarde pude pegarme a la segunda, aunque ya recibía mi leche por el tubo.

Lograr pegarlas al pecho y que chuparan exitosamente fue bien complicado, pero no imposible. Cuando dieron de alta a la primera, me sentí súper contenta pero triste a la vez ya que la otra se quedaba. Ahí se comenzó a complicar un poco más ya que cuando visitaba a la que se había quedado en el hospital, debía dejar a la otra en casa con algunas onzas de leche y llevarle la leche congelada a la que continuaba hospitalizada. Durante los primeros días, el banco de leche estaba bastante lleno, pero conforme fueron pasando los días y le aumentaban las dosis a la segunda bebé, la cantidad de leche que tenía guardada iba mermando al punto que durante los últimos días de estancia en el hospital de mi niña, lo que me sacaba la noche anterior era para llevarlo al día siguiente en la primera visita. Luego, al llegar a casa durante la tarde me continuaba sacando leche para llevarla en la noche. Fueron unos días complicados, lo cual no me ayudaba mucho en la producción y tranquilidad que necesita una madre lactante.

Finalmente, cuando dan de alta a mi segunda niña, fui la mujer y madre más feliz del mundo. Lloré de felicidad. Ya en casa las dos niñas, fue otro proceso de adaptación al pecho, especialmente de la segunda ya que la primera ya había logrado acoplarse bien. Durante esos primeros días tuve que darle la leche a la segunda en botellas (extraída) en lo que lograba que se pegara bien al pecho. Al lograrlo, continué con el pecho a tiempo completo. Esas primeras semanas prácticamente no me levantaba de la cama. Ellas pedían leche cada 15 a 30 minutos. Les confieso que me llegué a preocupar, pero no me dejé vencer y continué. Luego comprendí que cada vez que ellas lloraban, aunque fuera cada 15 minutos, debía pegármelas, pues era la forma como ellas estaban estableciendo su producción, tomando en cuenta que eran dos. Luego, ese tiempo fue alargándose un poco a cada media hora, cada 45 minutos, cada hora, cada hora y media, hasta al sol de hoy que pueden durar hasta dos horas.

ddd

Si te has propuesto lactar a tus bebés, descarta totalmente la fórmula.

Al momento, ya con cinco meses, ha habido algunos incidentes donde una de las niñas o ambas lloran desesperadamente. En esos momentos me he llegado a preocupar pues pienso que la producción me está mermando. Sin embargo, en las próximas tomas no he tenido problemas. Lo he interpretado como incomodidades que tienen. Al día de hoy continúo lactándolas a tiempo completo, con planes de introducirle los sólidos próximamente. Para aquellas madres que desean lactar, en especial madres de múltiples, les hago las siguientes recomendaciones:

1- Educarse – La educación es fundamental a la hora de comenzar a lactar. No debemos subestimar el proceso, ya que aunque es natural, requiere de aprendizaje, tanto de la madre como del bebé.

2- Contar con una red de apoyo – Especialmente para las madres de múltiples, la red de apoyo es clave, ya que mientras la madre se dedica de lleno al cuidado y alimentación de los bebés, sus familiares la ayudan en los quehaceres de la casa, la preparación de los alimentos y el cuido de hermanos mayores. En mi caso así fue. Debo destacar el apoyo de mi familia, en especial de mis padres, en este proceso.

3- Descartar la fórmula – Si te has propuesto lactar a tus bebés, descarta totalmente la fórmula. No aceptes regalos de leche artificial ni la compres en el supermercado, para que no te veas tentada en los momentos de dificultad. Durante esos momentos, confía plenamente en tu cuerpo y relájate.

4- Alimenta a demanda – Tanto en la lactancia de un bebé, como en la de múltiples, es importante la alimentación a demanda ya que eso ayudará a establecer la producción adecuada. En el caso de gemelos o mellizos, esa demanda es mayor y la dedicación de la madre también.

5- Descansa, aliméntate bien y continúa tomando tus vitaminas – Aunque durante esos primeros días y semanas no se descansa mucho, es importante tratar de hacerlo cada vez que haya una oportunidad. La alimentación también es clave ya que estás suministrando alimento a su vez a dos seres humanos. Tampoco debes dejar de tomar las vitaminas, especialmente el calcio.

6- Vive día a día – Recomiendo vivir día a día y no pensar tanto en el futuro, ya que podrías frustrarte. Cada día logra tu meta de alimentar a tu bebé y así sucesivamente. Ya verás que pronto tus bebés crecerán y te darán una hermosa sonrisa de agradecimiento.

No soy certificada en lactancia ni tengo estudios en el tema, pero si tienes algún comentario o pregunta puedes escribirme a aprendemosenfamilia@gmail.com. Recuerda que hay expertos en lactancia, doctores, personal certificado, doulas, parteras y grupos de apoyo que pueden ayudarte. ¡Qué viva la teta!

 

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *